Hacer queso fresco en casa

¿Quieres hacer tú mismo queso fresco en casa?

Hacer un queso fresco en casa es realmente sencillo. No necesitas instrumentos complicados, sólo necesitas leche, el zumo de un limón y un poco de tiempo.

Con el zumo de limón vamos a coagular las proteínas llamadas caseínas. Estas proteínas flotan en la leche en partículas tan pequeñas que no se pueden separar del suero. Junto con la grasa son las responsables del color blanco de la leche. Lo que vamos a conseguir con el limón es que las caseínas se agreguen entre sí, generando una masa blanca que se separa del suero.

Para hacer este queso fresco en casa necesitas:

–          Una olla de 2 litros

–          1 litro de leche pasteurizada

–          1 limón

–          Una tela quesera (o una tela tipo pañal de bebé)

–          Un colador

–          Si quieres puedes añadir un poco de nata y/o yogurt

Es importante usar leche pasteurizada. Leche UHT (leche de brick) ha sido alterada demasiado y no da buen resultado para queso. Puedes encontrar leche pasteurizada en la mayoría de los supermercados en el frigorífico. También se conoce como leche fresca. El proceso de pasteurización la ha hecho apta para el consumo y ha mantenido muchas de sus cualidades.

Calienta la leche hasta una temperatura de 36 a 40ºC, si no tienes un termómetro, caliente la leche hasta que la temperatura te resulte agradable. En este caso usas tu dedo como termómetro…

Añade el zumo de un limón y remuévelo bien con una cuchara para que el limón se distribuya por toda la leche. Tapa la olla y déjalo reposar unos 30 minutos. Después de este tiempo calienta la leche de nuevo. Mientras calientas la leche mantenla en movimiento con una cuchara, girándola lentamente. La leche se va cortando y vas viendo como el suero se separa de la masa blanca. En este momento deja de calentar la leche dejándola reposar unos 10 minutos.

Coloca la tela en el colador y deposita la masa blanca en la misma. Aunque intentes recoger sólo la masa blanca, es inevitable que también lleves el suero. La tela dejará pasar el líquido y lo que te queda al final es tu primer queso.

Para facilitar el proceso de desuerado puedes coger la tela por los cuatro puntos y colgarla con una cuerda. El queso cogerá la forma de la tela y, cuando ya no suelte más líquido, tendrá la consistencia de un flan. Déjalo en la nevera durante la noche y, a la mañana siguiente, frota el queso con un poco de sal (3 gramos aprox.). Ya estás listo para sorprender a los tuyos con un fantástico queso fresco casero.